Rodrigues-Moura, EnriqueEnriqueRodrigues-Moura0000-0002-7204-01972025-09-222025-09-222025https://fis.uni-bamberg.de/handle/uniba/110399Ariel Dorfman ha escrito unas memorias ficcionales sobre su etapa gloriosa al flanco del político Salvador Allende, y especialmente sobre algunas de sus secuelas en el tiempo y en su vida, y ha optado por ficcionalizar su discurso, por navegar en las aguas de la autoficción. Cuenta el narrador Ariel en su «novela-memoria» «Allende y el museo del suicidio» que se autoimpuso y mantuvo de forma disciplinada la tarea de recordar a sus compañeros muertos y desaparecidos, y aquí el autor Ariel Dorfman fue siempre muy activo y consecuente entre las fuerzas del exilio chileno. Tal opción política es legítima, incluso posee un indudable cariz ético, pero también es muy respetable la opción alternativa que asumió Jorge Semprún al abandonar el campo de concentración de Buchenwald, es decir, no hablar en nombre de los muertos, pues lo consideraba una tarea inasumible, una forma de apropiarse de la vida de otros: «je parle, bien sûr, en mon nom, au nom de ceux qui étaient toujours en vie : rien ne m’autorisera jamais à parler au nom des morts, l’idée même de m’attribuer ce rôle me remplit d’horreur» (Semprún, «Quel beau dimanche!», 1980: 216).spaLiteratura latinoamericanaLiteratura chilena contemporáneaAriel DorfmanEduardo LabarcaJorge SemprúnClaudio JimenoCristóbal Jimeno ChadwickDaniela Mohor WöhlkeSalvador AllendeHernán ValdésLiteratura y RevoluciónRoberto BolañoGuerra Fría860Memorias ficcionales de Ariel Dorfmanarticleurn:nbn:de:bvb:473-irb-110399x